Hablantes zapotecas se resisten a ver morir su lengua
Quienes hablan esta legua disminuyeron en la última década, pasaron de 100 mil a 70 mil, en Juchitán de 93 mil habitantes sólo alrededor de 47 mil la utilizan
Por: Tobi/Uno
El calificativo “indio” se le estrella en la espalda como piedra caliente. No voltea, continúa hablando en zapoteco. La siguiente, “naco”, vuelve a quemarle los oídos. Tampoco se inmuta, ni se mueve del largo pasillo de la secundaria Heliodoro Charis Castro de Juchitán, Oaxaca (sur de México). Sus amigos recomiendan responder. No lo hace, aunque no es la primera vez. Alejandro se aguanta y lo atribuye a la ignorancia de sus compañeros, eso sí, está consciente que las “burlas” no sólo son fuertes, sino discriminatorias en una tierra donde se ama y se muere en la lengua de los que un día llegaron de las nubes, los binnizá (zapotecas).
Alejandro Linares Ruiz tiene 13 años, originario de Cheguigo (detrás del río), el barrio más antiguo de Juchitán. El primero de cuatro hermanos en una familia donde todos hablan el zapoteco, menos la menor de seis años. Alejandro es un chico parlanchín y nada penoso. No lo intimidan las burlas, mucho menos las entrevistas, así que a la primera pregunta responde sin titubeo.
-Es un orgullo ser zapoteca, hablar la lengua que me enseñó mi madre y mi abuela. No me importa que me digan “naco”, son ignorantes.
Sus primeros estudios los realizó en escuelas donde a nadie incomodaba las expresiones en zapoteco, todos eran del mismo barrio. La discriminación la sintió cuando entró a la secundaria. Sus amigos que hablaban en didxazá (zapoteco) no lo volvieron hacer, la pena los alcanzó, el miedo a ser más excluidos. Él continúo con su lengua materna en los pasillos y fuera de las aulas.
Hoy, sentado en una sillita de madera en la Biblioteca Infantil de la Casa de la Cultura de Juchitán, sigue las instrucciones de los escritores Natalia Toledo y Víctor Cata en el taller El camino de la iguana que respalda el Centro de las Artes de San Agustín Etla ( CaSa), cuya finalidad de promover y difundir la literatura y lectoescritura de la lengua zapoteca entre jóvenes y niños.
Alejandro se siente más seguro de lo que es, más orgulloso de pertenecer a una etnia que se resiste a morir y dejar fenecer su lengua. En el taller se enteró que en todo el Istmo de Tehuantepec (una de las ocho regiones que integran el estado de Oaxaca, localizado en el cinturón del territorio mexicano) los hablantes del zapoteco disminuyeron en la última década, pasaron de 100 mil a 70 mil, en Juchitán de 93 mil 38 habitantes sólo quedan alrededor de 47 mil hablantes, según los censos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) 2010.
La preocupación por la pérdida de la lengua le llegó a corta edad, por eso se propuso todas las tardes enseñar a su hermana menor las primeras voces en zapoteco, se siente responsable. Para dar el ejemplo comenzó a traducir poemas propios, palabras floridas, dulces, amorosas, total, aprendió que también se ama y se muere en su lengua materna.
“Chupa didxa chi guinie’ ca/ ni guca diagaga ná.// Dos palabras voy a hablar, los que escuchen lo van a reflexionar…”
Chupa/Dos
A pesar de que el zapoteco del Istmo tiene una solidez en el terreno literario, en el terreno cotidiano presenta una lucha feroz por sobrevivir, pues cada día se va castellanizando.
El panorama para el zapoteco es adverso, ya no es lengua franca, argumentó el maestro en Lingüística Indoamericana por el CIESAS, Víctor Cata. Los censos del 2010 indicaron que en Tehuantepec, la otrora capital de los pueblos zapotecos en el Istmo, sólo quedan menos de cuatro mil hablantes de una población de 61 mil 872 habitantes.
Tlacotepec con una población de mil 221, sólo lo hablan 358 personas. Ixtepec con una población de 26 mil 450 habitantes, registra sólo cinco mil 31 hablantes. En Bixhahui o Chihuitán el zapoteco hace tiempo que se borró de la memoria de sus habitantes.
Para el escritor oaxaqueño, el Estado mexicano hace una labor a medias en materia de rescate, preservación y difusión de las lenguas maternas, un trabajo que en el fondo busca la enseñanza del español, aún a través de la educación indígena.
-Al final de cuentas en un programa de transición para pasar del propio idioma al español. Enseñar a los niños cómo es la cultura española en su propia lengua, en ese sentido es un logro a medias. No sólo el Estado debe involucrarse en el rescate, preservación y difusión, también los propios hablantes, hacer suya la Ley de Derechos Lingüísticos, porque hasta ahora es letra muerta. Ésta debe de ser un arma para retornar las lenguas indígenas a los espacios públicos y las escuelas.
El integrante del Sistema Nacional de Creadores cree que el régimen educativo en este país ha sido fundamental en el desplazamiento de las lenguas indígenas, desde que se estructuró la Secretaría de Educación Pública ( SEP) con Vasconcelos a la cabeza.
-En los 20, veníamos de una revolución, apenas y 100 años de independencia, éramos un país niño, teníamos otro interés. Se veía a las lenguas indígenas como un obstáculo del progreso de la nación. Se enfocaron a españolizarnos. Todos los textos gratuitos que distribuyó Vasconcelos se basó en los clásicos, que eso nos iba a traer una luz de civilización. Nos iba llevar por un buen camino, nunca se contempló a las lenguas indígenas para levantar el país.
El autor del libro bilingüe Sólo somos memoria /Nácasinu diidxa considera que el daño está hecho, casi cien años de persecución dio sus frutos; el desarraigo desde las escuelas, considerada como un tribunal inquisitorio.
-Se persiguió a los que hablaban la lengua y los padres se prestaron, porque consideraron que se accedería a una mejor calidad de vida. Asociaron lengua indígena con pobreza, incultura, desigualdad, atraso e ignorancia. La idea continúa arraigada en la mente de muchos indígenas. Tenemos los resultados del programa que Vasconcelos implementó.
Para revertir el daño, el escritor zapoteca considera la urgencia de impulsar un trabajo de larga duración y descomunal en las escuelas, en los espacios públicos, un trabajo de masificación de las lenguas indígenas, aunque al Estado no le interesa.
El especialista en Historia por la UNAM lamentó que el gobierno federal sólo asuma su papel de proveedor en lo que respeta a las lenguas maternas, pero no se involucra, está interesado en justificar los fondos públicos, pero no investiga si los planes y proyectos llegan al centro del problema, peor aún, si hay resultados.
Chonna/Tres
Natalia Toledo, Premio Nacional Netzahualcóyotl en Lenguas Indígenas, es crítica al señalar que el gobierno debe de redoblar esfuerzos en la preservación, porque todo lo que hace, lo realiza a medias.
-Mucho de lo que hace el Estado es para justificar un montón de recursos destinados a instituciones, para editar lo que ya existe, pero no van al origen de la problemática que se presenta en todas las lenguas maternas. En zapoteco no se hace el trabajo con los hablantes; promover la lengua, presentarles los materiales editados, éstos se hacen y se dejan en bibliotecas en donde nadie se para. No llega a las manos de los niños para crear lectores en lenguas indígenas.
La poeta está consciente que el trabajo de rescate y preservación no sólo recae en el Estado, sino también en toda la sociedad, porque ésta tiene la falsa idea de que no hay pérdida por el simple hecho de conservar la comida, la vestimenta y las fiestas.
-La riqueza lingüística de este país es un bien común, todos debemos de preocuparnos, aunque no lo hablemos. Debemos de protegerlo, debemos de pelear para que se conserven. El Estado nunca se hará responsable, pero somos responsable todos. Es cierto, debemos exigir más programas eficientes, que los recursos bajen al fondo del problema, pero también participar, si no estamos fritos.
Tapa/Cuatro
“ Qui zuuyu naa gate’/ Naa nga jñou’/ bixhozelu’/ diidxa’ yooxhoo’ bixhozegolalu’// No me verás morir. / Soy tu madre/ tu padre/ la vieja palabra de tu abuelo/, así arranca el poema “No me verás morir” de la escritora oaxaqueña Irma Pineda que será leído por una actriz en un acto oficial en el marco del Día Internacional de la Lengua Materna.
Para la poeta zapoteca con Maestría en Educación y Diversidad Cultural , a pesar de lograr avances legislativos como la Ley de Derechos Lingüísticos desde el 2003, por parte del gobierno existe un doble discurso; por un lado reforma la constitución para que se reconozca a México como una nación pluricultural, pluriétnica, plurilingüística, crea instancias como el INALI, CDI, la Dirección General de Educación Indígena , pero en los hechos no dota ni de recursos suficientes ni de personal capacitado para que esas intancias realicen una buena labor
-Hay una deficiencia terrible, pero tiene que ver con toda una política global, en donde las diferencias y la diversidad cultural no caben. Existe una intención de que se homogenice a la población y que desaparezcan las diferencias. Realmente no aterrizan los recursos, muchos terminan en gastos de operación, en salarios, el recurso real que se destina a las acciones de recuperación de lenguas es mínimo.
Para lograr grandes avances, la poeta recomienda que toda la sociedad también se involucre y que demande al Estado mexicano asumir su responsabilidad en cuanto a la defensa de las lenguas indígenas.
También considera que la escuela es el principal etnocida en este país, pero no por culpa de los maestros, sino de todo un sistema prediseñado para aniquilar a una población indígena.
Para la autora del libro Ndaani gueela/ En el vientre de la noche, existen tres espacios donde se puede recuperar la lengua: en lo cotidiano ( el hogar y los espacios públicos); el ámbito legislativo, lograr la obligatoriedad de la enseñanza de las lenguas indígenas en las escuelas, como lo hacen los vascos y catalanes; y el sistema educativo, fortalecer los diseños de alfabetos, programas curriculares que ayuden a que las lenguas indígenas tengan más presencia en las aulas, el diseño de materiales didácticos y la ubicación lingüística de los maestros en un territorio.
Gaayú/Cinco
De acuerdo al Centro de Estudios y Desarrollo de las Lenguas Originarias de Oaxaca (CEDELO), en México se hablan 68 lenguas indígenas y más de 364 dialectos derivados de ellas. De las once familias lingüísticas existentes en México, cinco están en Oaxaca ya que hay 179 variantes dialectales de los 15 grupos indígenas de la entidad.
En Oaxaca están en extinción lenguas indígenas como el Ixcateco, el Zoque, el Amuzgo, el Chontal y el Huave.
Fuente
http://www.animalpolitico.com/2012/02/hablantes-del-zapoteca-se-resisten-a-ver-morir-su-lengua/




